dimarts, 19 de febrer de 2013

15 febrer - Buscando a Eimish




Les coses es valoren més quan s’han perdut ? ...


És la “pèrdua” necessària per adonar-nos del que tenim i no valorem prou ? ...

És l’amor un sentiment caduc i fugisser ... o és quelcom actual i pel que val la pena lluitar ? ...

Lluitar per un amor que sembla escapar-se és una actitud poc “masculina” ... són més aviat les dones les que “parlen d’amors” ... ?

Aquestes i moltes altres preguntes són les que ens vam plantejar després d’haver vist “Buscando a Eimish”, la pel·lícula que Ana Rodríguez Rosell, la seva directora, ens va presentar el passat divendres dia 15 de febrer.

I és que quan Lucas parteix a la cerca d’Eimish, la seva companya, que se n’ha anat de casa sense dir ni fava, i inicia el viatge cap la seva Ítaca particular - el desitjat retrobament amb Eimish - empès per la flama interna que la pèrdua ha revifat, trobarà moltes coses pel camí, que l’ajudaran a conèixer millor la seva companya, a ell mateix, i el món que els envolta.

Potser no hi ha una resposta tancada per cap de les preguntes ... potser l’amor és tan masculí com femení ... és de tots els que el valoren i el cuiden, però, certament, “Buscando a Eimish” és una pel·lícula “femenina” perquè la seva autora no se n’amaga dels seus sentiments, sentiments de dona que valora que en la vida val la pena lluitar, estimar i donar el millor d’un mateix en tots els moments, com ella ho ha fet en aquesta pel·lícula en la que del primer al darrer instant ens fa sentir al costat dels que viuen, dels que estimen, dels que pateixen i dels que gaudeixen ... com ella mateixa.

Gràcies, Ana per una magnífica pel·lícula, i per la teva companyia  en una sessió inoblidable.

dimecres, 6 de febrer de 2013

SERIES DE TV - MADMEN - HOMELAND


No siempre he sido un seguidor fiel a las series de TV, aunque debo reconocer que guardo un especial recuerdo de algunas; Los Intocables, El Fugitivo, El Santo, Bonanza, etc. Etc.  Hace años que estoy alejado de la TV, salvo noticiarios y deportes.
Un amigo, aficionado al cine  como yo, me dijo “el buen cine está ahora en la series de TV” y me habló de  Madmen , me guardé el comentario y me dije que tenía que ver algún capítulo para ver que tal. Hecho. Tenía razón.

MADMEN

Es la historia de Donald Draper, publicista, que inicia su actividad  a finales de los años 50, y ya veremos hasta donde nos lleva, pues aun no se ha acabado. Lleva emitiéndose cinco temporadas y en primavera, según creo, comenzará la emisión de la sexta.
El hilo conductor de la serie es la vida de Donald Draper y todo lo que la envuelve; su trabajo como tronco central del relato, su vida privada, la época en que vive. Y, como la vida de los individuos, vista en su conjunto,  es una catarata de acontecimientos, si se cuentan bien,  puede ser genial. Y es lo que le pasa a la serie. Los personajes principales son todos representativos de algo, es decir, que además de su papel en cada capítulo, simbolizan hechos o situaciones de  la época .

El escenario natural del relato es la oficina de la agencia Sterling & Cooper.  Un mundo; allí están todos, desde el gran jefe hasta el ascensorista. Y es el nexo en donde se inician y acaban las historias que pasan. Todos tienen motivos aparentes para ser felices, pero no lo son. Los escenarios son naturales; la mayor parte de  la ciudad de Nueva York.  Los diálogos son geniales.  Ahí es en donde notamos que han contado con los mejores guionistas y cineastas del momento. Los buenos diálogos son muy difíciles y solo están al alcance de unos  pocos.
Merece mención  especial la  fidelidad histórica. Es asombrosa. Allí vemos  la liberación de la mujer  y su   conquista  de espacios en un mundo laboral dominado por los hombres, el lento avance en los derechos civiles para los negros en América, etc. De  un minimalismo exquisito; vestuario, peinados, modas, costumbres; beber y fumar en el trabajo; hombres machistas, mujeres con curvas.
Tanto me atrajo que hemos visto las cinco temporadas casi seguidas, de un tirón y estamos impacientes por el inicio de la sexta.
HOMELAND.

Esta serie, de momento no es tan larga como la otra, solo lleva dos temporadas. La empezamos a ver como resultado del buen sabor de boca que nos dejó la anterior y porque nos llamó la atención que este año había desbancado en los premios Emmys a Madmen. Así que pensamos que, si un jurado consideraba a esta mejor, había que verla, pues tendría que ser muy buena. Y lo es.
La serie esta copiada de una que hicieron  en la TV de Israel y, en consecuencia, aprovechando los mismos argumentos, han trasladado su ubicación a la América post once de septiembre con su obsesión  antiterrorista.
El hilo conductor son dos personajes centrales; un soldado americano que estuvo secuestrado ocho años en Irak y es liberado y una agente de la Cía dedicada a la lucha antiterrorista de cariz islamista.
El soldado es sospechoso de converso al islam y de haberse convertido en terrorista al servicio de Abu Nassir, alter ego, de Bin Laden.
Asi que ya tenemos a la pareja que nos mantendrá en vilo toda la serie. Ella, Carrie, la agente de la CIA, el Brody el sargento rescatado de Irak.
Tanto la primera como la segunda temporada tienen como centro las sospechas sobre el sargento Brody y el seguimiento obsesivo del caso por la agente Carrie. Es aquí en donde hay que detenerse porque, si bien, el planteamiento pudiera ser como un film del oeste, buenos contra malos, lo cierto es que ambos tienen sus razones, y es en la construcción de los personajes en donde, en mi opinión, reside gran parte del atractivo de la serie.

Ella, Carrie,  es una mujer dual, obsesionada con su trabajo y con una intuición fuera de lo común, capaz de cualquier cosa para conseguir su objetivo,  a la vez que una persona solitaria, que lucha contra el mundo sin que la entiendan demasiado. Es un personaje de los que abundan en el  cine de Nicholas Ray.
El, Brody, es también un personaje muy difícil. Porque es un hombre al que han tenido en cautiverio ocho años, en los que han puesto a prueba toda su resistencia física y mental que regresa a su casa, que ya no lo es. Aunque es bien recibido, la realidad que  encuentra es que su familia ha vivido ocho años sin él y se extrañan mutuamente.
Son dos personajes que viven en el abismo, que unas veces les separa y otras les unirá, pero abismo al fin y al cabo.
También es muy destacable la moderna tecnología sobre seguimiento y espionaje que exhibe la película, así como muestra el complejo entramado político que siempre hay detrás de todas las cosas.